Todo comienzo ante cualquier situación es complicado, pero aún más cuando nos vemos enfrentados a nuestros propios temores o sentimientos...cuando queremos expresar algo a la persona que amamos y no encontramos las palabras o el momento adecuado. Gracias a estas situaciones, muchas veces dejamos pasar oportunidades que son fundamentales; oportuninades que sólo se dan una vez en la vida y que después nos marcan con la llaga del arrepentimiento.
"Nunca hay que dejar para mañana lo que puedes hacer hoy", pues nadie sabe lo que pueda suceder al día siguiente. A veces dejamos muchas cosas de lado por intentar ser felices, pero da la casualidad que la felicidad se encuentra precisamente en esas cosas que durante mucho tiempo hemos esquivado por temor a reconocer nuestras verdades. Pero ¿qué podemos hacer para enfrentar estas situaciones cuando faltan las palabras? A veces las palabras sobran, pero es tanto lo que uno desea expresar que todo se vuelve confuso, aún así, la reflexión simplifica en gran magnitud ciertos dilemas que nos acongojan de vez en cuando, pero eso no nos lleva a una solución definitiva...
De todas las veces que he pasado por algo similar, siempre he optado por el bien de los demás...en algunas ocasiones he preferido callar para no angustiar a nadie o para no llevarme una desilusión más, pero definitivamente la vida me ha enseñado a enfrentar mis temores poco a poco gracias a las experiencias que se han presentado, donde he arriesgado cosas realmente importantes siendo sincera, pero he ganado el coraje y la experiencia para enfrentar las pruebas venideras.
"Carpe diem quam minimum credula postero"..."aprovecha el día y no confíes en mañana"...Somos dueños de nuestro propio destino y aunque a veces nos sintamos de manos atadas, siempre hay una salida, una esperanza o una razón para conseguir algo y si no alcazamos la dicha de conseguirlo, ganamos la valentía y el orgullo de haberlo intentado...
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