jueves, 25 de septiembre de 2008

Desesperación...

Aquí estoy, a la espera de una conversación aplazada por varios días...será que le temes a algo?? no lo sé, pero de lo único que estoy segura es que mientras vivo en la desesperación de sentirte distante y en silencio, me envuelvo cada vez más en una locura abismal...son sólo palabras, palabras que deben ser oídas, palabras que necesitan ser expresadas, palabras que dejan de ser mías cada vez que te miro, pues como tantas otras veces has sido mi máxima veneración; la inspiración en noches de soledad y la verdad de mi corazón...

Es lamentable que esquives este asunto cada vez que te es posible, pero en el fondo de mi alma sé que lo haces porque mis palabras te confunden...aquellas palabras que conociste a través de una carta. Mi intención nunca ha sido angustiarte, pues te he amado tanto que me preocupa más tu bienestar sobre el mío. Es por esto que si tu decisión es compartir tu vida con alguien que crees que es importante para ti, yo simplemente seré feliz de saberte "bien" y
deberé refugiarme con profunda desolación en aquellas cosas que no me recuerden a ti. Será muy difícil olvidarte, pues te veo en todo lo que me rodea cotidianamente...Una taza de café, una película, una comida, mi ropa, una canción, un libro, un aroma, un sabor, un chocolate (blanco sobre todo), un cuadro, un dibujo, un poema, etc...Todo en lo que pienso diariamente está relacionado contigo...

De nuestras tantas vivencias y conversaciones, no puedo dejar de rescatar parte de las muchas y sabias palabras que algún día me dijiste..."todo pasa por algo" o "siempre viene algo bueno, luego de las cosas malas que han sucedido", pues bien, dentro de todo mi sufrimiento he obtenido personalidad para enfrentar las cosas, fuerza para sobrellevarlas y coraje para sobrevivir, pero lo más importante es que tú le diste sentido a mi vida y me brindaste la oportunidad de conocer el verdadero amor, aunque indirectamente...

"No sé si te ame como nadie antes te ha amado, pero sí, como yo nunca lo había hecho".

Me iré con el viento a vivir esta condena de amar sin ser correspondida, pero me quedo con los recuerdos y el sufrimiento que, harán de mis palabras, aquellos poemas que desde que te conocí, han sido completamente tuyos...

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